
Lo siento, lo he vuelto a hacer.
Prometí que no habría más palabras, y que los versos migrarían en busca de ese calor que fueron incapaces de encontrar.
Hui de atardeceres en llamas, de canciones envenenadas y de silencios que gritan socorro en mitad de la noche.
Pero aquí estoy, otra vez.
Dejé de buscarte, te juro que ya no te encontraba en cada silueta y mi hombro derecho dejó de mojarse fuera del paraguas, porque por fin, me di cuenta de que no tenía sentido dejar tu espacio libre en mitad de mi pecho.
He descifrado el secreto de la compra para uno, conquisté el territorio inexplorado del centro de la cama, e incluso, hay noches, en las que no me cruzo con el recuerdo de aquella última mirada.
Pero sí, aquí estoy.
Otra vez llenando la hoja de versos.
Otra vez engañándome.
De nuevo buscando.
Siempre esperando.
Plá.
